En los talleres que hacemos los martes por la tarde un grupo chicos y chicas de 3º pintaron un campo de fútbol en un papel grande. Al día siguiente Sergio trajo sus jugadores hechos con chapas de botellas y las porterías, que le hizo su tío con red y todo. A la hora del recreo no bajaron al patio y nos hicieron una demostración jugando un partido. Controlando mucho la fuerza movían con pequeños golpes de los dedos las chapas intentando controlar el balón que era un tapón rojo para meterlo en la portería.
Me acuerdo que, en mi barrio, cuando era como mis alumnos inventábamos muchos juegos también con chapas, haciendo carreras en circuitos en el suelo o también al fútbol.

Nos gusta ver que también ahora, cuando puede ser mucho más atractivo jugar con la «play» o el ordenador, los chavales siguen imaginando y pasándolo bien sin tener que gastarse dinero.

Javier Casado

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