ODA A LA SIRENITA

Hay sirenita, sirenita,

si tú quisieras callar

estaríamos tan contentos

como peces en la mar.

Nos despiertas con tu grito,

nos gritas cuando acabar,

cuando salimos al patio

y cuando volver a entrar.

¿Te has preguntado, si acaso,

eres tan imprescindible?

Porque si sabemos la hora

no hace falta que nos grites.

Javier C.