Una vez, en la biblioteca del colegio Bartolomé Cossío, una biblioteca grande e interesante con un gran árbol mágico y parlanchín justo en el medio, ocurrió lo que ahora os vamos a contar:

Un lunes por la mañana la bibliotecaria estaba ordenando las estanterías en las diferentes secciones y de repente se dio cuenta de que la estantería de la letra «D» estaba vacía.

Toda la mañana estuvo preocupada y, a última hora, sus ayudantes, Juanita y Panchón aparecieron. Juanita no era exactamente guapa pero era muy buena y simpática, sin embargo Panchón era el chico más admirado de la clase por su elegancia y sus grandes ojos verdes; los dos hacían muy bien su trabajo colocando los libros en su sitio.

Juntos buscaron por toda la biblioteca, debajo de las mesas, por detrás de las estanterías y dentro de los cajones; preguntaron al conserje, a la directora y a todos los profesores, pero no encontraron ninguna sola pista. Cansados volvieron a la biblioteca y se sentaron bajo las ramas del árbol. De pronto las ramas del árbol se empezaron a mover y se oyó una voz ronca que hizo dos preguntas:

¿Quien escribió «Matilda»?

¿Qué hay en mis ramas?

Los niños salieron corriendo asustados y con un extraño polvo verde en sus cabezas y en sus ropas cuando se chocaron con la maestra bibliotecaria.

– ¡El árbol ha hablado, Pilar!-dijo Juanita!

– El árbol ha hablado! ¡De verdad Pilar! Creeteló!- dijo Panchón.

-¿Y os ha dicho si va a llover hoy? -les preguntó Pilar ¿Cómo va a hablar un árbol de cartón?

– Pero Pilar, créenos, nunca hemos mentido- dijeron los niños-.

-¡Ah, eso es verdad!- exclamó Pilar alzando el dedo.

De repente Tina, una niña del colegio, cruzó corriendo por el pasillo en dirección al al aula de audiovisuales y se le cayó un bote de perejil del bolsillo.

Todos se quedaron boquiabiertos. Pilar se cruzó de brazos y dijo:

-Creo que nos tienes que dar una explicación Tina.

-Me he llevado prestados los libros de la letra «D» para que los ancianos de la residencia «La casa de la Pradera» puedan celebrar su Día Especial de la Diversión- confesó Tina.

-¡Pero no te puedes llevar los libros de una letra entera! ¿Por qué no te llevas unos pocos de cada letra?

-Por que a los ancianos les gustan mucho los libros del escritor Roald Dahl y con las prisas para que no me descubrieran cogí todos los libros que su tejuelo empieza por la letra D, por el apellido «Dahl»…

Al final las chicas y chicos de 3º de colegio Bartolomé Cossío se fueron a visitar la residencia de ancianos justo el día que celebraban el Día de la Diversión, les leyeron muchos libros a los ancianos y comieron una enorme chuleta con perejil.

Desde entonces todos los ancianos tienen un carnet especial de la biblioteca y, los que pueden, vienen al colegio a contar historias y cuentos a los niños y niñas los viernes.

CLAUDIA, ELISABETH, HICHAM, DIEGO, JUDITH, BOGDAN Y AMALIA (3ºA)

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