CATALINA Y ROLOFEO EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

Érase una vez una bruja y un ogro que vivían en el País de las Maravillas.

La bruja Catalina era hermosa, lista y buena como todas las brujas de ese país..Se vestía con ropas extravagantes y la consideraban la reina o emperatriz del País de las Maravillas.

Rolofeo, el ogro, vivía en Ogrolandia. Ogrolandia es una ciudad del País de las Maravillas. Rolofeo, amigo de Catalina, era alto, fuerte y un poco feo.

Un día en el País de las Maravillas ocurrió una gran desgracia, el Rey de Marte hechizó a las brujas convirtiéndolas en piedra. Catalina logró salvarse gracias a sus poderes de reina. Aunque se salvó, sus poderes se debilitaron. Catalina, entonces, pensó en pedir ayuda a su amigo Rolofeo. En su escoba mágica Catalina emprendió su viaje a Ogrolandia.

Catalina contó a Rolofeo lo que ocurría y este, enseguida, pensó en su mascota, el dragón Raladoel. Rolofeo necesitaba su ayuda para llegar a Marte, allí era dónde se encontraba el amuleto mágico para que Catalina recuperará sus poderes. Con ellos Catalina podría salvar al País de las Maravillas. Pero aún había un problema ¿cómo llegar a Marte sin respirar?, ¿cómo conseguirlo? Podrían construir un traje de astronauta, pero tardarían mucho. Entonces Raladoel, el dragón, les habló de unos minimagos que vivían en el país vecino, al otro lado de las montañas.

Los minimagos eran unos seres peculiares, no se dejaban ver. Para poder encontrarlos tenían que hacerles reír. Esta era una tarea complicada, los minimagos eran muy bromistas, ¿cómo podrían sorprenderles con una gracia?

Catalina y Rolofeoa empezaron a contar chistes sin parar.¡ Nada de nada!, los minimagos no se reían. Pensaron en hacer la danza de la risa y, así los tres, Catalina, Rolofeo y Raladoel, empezaron a bailar sin parar. tanto bailaron y bailaron que no se dieron cuenta que la hierba estaba mojada. Rolofeo resbaló y ¡¡CATAPLOFFF!! Rolofeo al suelo cayó. Las risas se empezaron a escuchar por todos lados. Tímidamente los minimagos fueron apareciendo entre la hierba mojada. Con una gran sonrisa les recibieron los tres amigos, ¡una caída había sido su salvación!

Catalina, con voz suave, les contó todo lo ocurrido y les pidió su ayuda. Los minimagos les dieron una poción mágica para poder respirar en el espacio sin necesitar oxígeno. Fue así como consiguieron viajar a Marte. Raladoel con sus enormes alas de dragón con la pócima mágica era el mejor trasbordador para llegar a Marte.

Antes de llegar a Marte, se encontraron con un cinturón de asteroides. ¡Era muy peligroso y debían pasar con cuidado. Gracias a la pericia de Raladoel pudieron esquivar numerosos asteroides, pero otros el dragón los destruyó con su llamarada de fuego.

Llegaron a Marte, y debían buscar el amuleto, antes de ser descubiertos por el rey de Marte. Fue entonces cuando se dieron cuenta de los efectos secundarios de la poción mágica. ¡Los había vuelto invisibles! Consiguieron llegar a la cámara donde el amuleto mágico se guardaba. Una preciosa piedra de color púrpura resplandecía ante sus ojos. Catalina la cogió sobrecogida, y al colgarla de su cuello recuperó los poderes.

Raladoel ya estaba listo para sacarlos de allí en el menor tiempo posible. Así es como consiguieron llegar de vuelta al País de las Maravillas.

Catalina conjuró, gracias al amuleto, sus poderes para devolver a las brujas su estado normal.

Catalina y Rolofeo decidieron proteger el amuleto de la mejor manera posible, entregándoselo a los minimagos, quienes se han encargado de protegerlo desde entonces. Todos los que lo han buscado no han sido capaces de encontrarlo y así, en el País de las Maravillas, pueden vivir tranquilos sin temer al rey de Marte.