¿Quién fue Manuel Bartolomé Cossío?

Don Manuel fue un ilustre pedagogo vinculado a la Institución Libre de Enseñanza.
Defendió la Escuela Activa durante toda su vida.
Incorporó a la vida escolar el método global de “los centros de interés”, las visitas culturales y las colonias de verano.
Manuel Bartolomé Cossío (1857-1935), pedagogo y profesor universitario español, continuador de Giner de los Ríos en la Institución Libre de Enseñanza. Nació en Haro (La Rioja). Estudió Bachillerato en El Escorial (Madrid) y Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid (1874). Al crearse la ILE (1876), es captado por Giner, cursa estudios de Derecho y acude al Colegio San Clemente de Bolonia, donde estudia Historia del arte y Pedagogía (1879-1880). Catedrático de Teoría e historia del arte en la Universidad de Barcelona, (1882), es nombrado director del Museo Pedagógico Nacional (1883), donde permaneció hasta su jubilación en 1929. Catedrático de Pedagogía superior en el doctorado de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid (1904), viajó incansablemente por Europa visitando escuelas y asistiendo a congresos pedagógicos. Inspiró la creación de la Escuela Superior del Magisterio (1909) y el Instituto-Escuela (1918). Consejero de Instrucción Pública (1921), profesor de la Escuela de Criminología y presidente del Patronato de las Misiones Pedagógicas (1931), fue Diputado a Cortes y propuesto para presidente de la República (1934), cargo que no aceptó.

Falleció en Collado Mediano (Madrid). Fiel al ideario de la ILE, Cossío evidencia la necesidad de una educación integral bajo el objetivo de formar el “hombre nuevo” de Giner: un hombre útil a la humanidad, capaz de gobernar su propia vida; un hombre de razón y conciencia, honrado y fiel cumplidor de su trabajo. A diferencia de Giner, prestó mayor atención al contacto con la realidad educativa. Afirma que “la educación es, ante todo, un arte y el arte tiene también una misión educativa”, tarea a la que dedicó su vida con una extraordinaria habilidad socrática para enseñar dialogando, conducir a sus alumnos a descubrir la verdad y hacerles gozar de la cultura.

Firme defensor de la escuela activa, incorporó a la vida escolar el método global e intuitivo de los “centros de interés”, las “lecciones de cosas”, las visitas culturales y la organización de colonias de verano. A través del Boletín de la Institución, y en la prensa diaria y profesional, Cossío reclama la construcción de modernas escuelas graduadas y la formación de buenos maestros. A la muerte de Giner (1915), tomó el relevo al frente de la ILE, cuya influencia difusa en la vida sociocultural del país hacen de Cossío el creador de un estilo educativo-institucional no superado todavía. A pesar de su resistencia a exponer sus ideas por escrito, destacan entre sus obras: La enseñanza primaria en España (1897), El maestro, la escuela y el material de enseñanza (1906) y De su jornada. Fragmentos (1929). Manuel Bartolomé Cossío.

“El mundo entero debe ser, desde el primer instante objeto de atención y materia de aprendizaje para el niño, como lo sigue siendo, más tarde para el hombre. Enseñarle a pensar en todo lo que le rodea y a hacer activas las facultades racionales es mostrarle el camino por donde se va al verdadero conocimiento, que sirve después para la vida. Educar antes que instruir ; hacer del niño, en vez de un almacén, un campo cultivable.”

Boletín de la Institución Libre de Enseñanza Año III, núm. 65 (31 octubre 1879); pp. 153-154; Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Bartolomé Cossío

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