Se acerca el verano y echamos la vista atrás hacia todas las tareas que hemos realizado en el huerto.

Comenzábamos septiembre aireando la tierra y abonándola para poder sembrar y plantar. Varias clases sembraron guisantes y habas, pasando posteriormente a trasplantar una variedad de hortalizas y flores que nos traen al participar en la Red de Huertos Escolares. Así trasplantamos acelgas, espinacas, borraja y cardo (sí, cardo) y otras plantas florales y aromáticas como manzanilla, caléndula, violas, menta o romero.

Durante el invierno y hasta la primavera las hemos cuidado protegiéndolas del frío y hemos visto su proceso de crecimiento de semilla a fruto y dar semillas de nuevo. Hemos recolectado acelgas, espinacas, habas, guisantes…llevándolas al comedor del colegio. Afortunadamente, la nieve de Filomena solo perjudicó algunas plantas de brócoli que quedaban del año pasado y dobló algunos tallos de las habas, que por su naturaleza, dieron más tallos y a pesar de estar dobladas siguieron creciendo en vertical. Os preguntaréis ¿cómo sobrevivieron a las heladas estas plantas? Precisamente, fue la misma nieve la que la protegió, creando un particular «iglú» bajo el que cobijarse del frío. Aquellas plantas menos afortunadas por su forma  y que quedaron expuestas al frío, irremediablemente murieron.

Llegando primavera empezamos a ver crecer mejor nuestras hortalizas y a recoger algunas lechugas, hojas de espinacas, acelgas, escarolas (aunque estas últimas muy verdes) y finalmente habas, guisantes y alcachofas.

Sin embargo, en algunos casos vimos que nuestras lechugas y espinacas, comenzaban a tener un tallo y es que aquellas plantas que no recolectamos maduran hasta reproducirse y para ello necesitan florecer. Si os fijáis en el huerto estos días, podréis ver estos días al lado de las alcachofas unas plantas largas. Son lechugas, ¡lechugas con flor! Cuando esta lista la semilla veréis que parece un diente de león, listo para volar y sembrar sus semillas en cualquier lugar.

Pero y ¿qué pasa tras la recogida de las hortalizas?

Cuando acabamos de recolectar, es importante que reutilicemos las plantas para abonar el terreno, ya sea a través de compostera o como veréis estos días, directamente sobre los bancales. Estos trocitos de plantas ayudarán a nutrir la tierra y protegerla contra la erosión del verano.

Última incógnita: ¿Qué pasa con esa alcachofa gigante? La parte que nos comemos de la planta es la flor de la alcachofa así que estamos esperando a que se abra y poder ver cómo es por dentro y, si podemos, recoger sus semillas.

Finalmente, recogida nuestra huerta de primavera, comenzamos a trabajar en la huerta de verano, con tomates, pimientos, pepinos, calabazas, sandías y melones. De momento solo podéis ver sus hojas pequeñitas, algunas flores y si os fijáis bien en el bancal al lado de la compostura podréis ver algunos pepinos pequeñitos que pronto comenzarán a crecer. ¡Estad atentos a nuestra huerta de verano!